sábado, 19 de septiembre de 2020

La Única Patria

 Amarga esta divinidad de ser chileno a medias, a quebradas aguas de locura y remotos pasajes de vino. Aterrado el llanto reprimido, a fusiles engendrados por el odio y la idiotez profunda. Alabado sea el cielo, el único agudo grito de esperanza quien ha tratado a nuestros seres más brillantes; bendecidos en amor por la palabra desde nuestro tormentoso inicio del tiempo. A torrentes tus ojos, a torrentes tus oídos, acrecentemos y amarrémonos de nuestras virtudes, más etéreas que el tiempo y más sólidas que el espacio, nuestro espacio quien habita desde los albores de la vida, hasta los inclementes fríos de la elevación. Seamos, cual albatros, recorriendo nuestro espacioso tiempo, con aquellas largas alas de gigante que el destino nos ha encomendado.

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