lunes, 10 de septiembre de 2018

Ya se hizo. Desahogo por un cambio

La vida ha fallado en enseñarme lo bueno y lo malo. La Moral, tan injusta y recaída que no contiene un soporte hacia las verdades o la simple duda. Recoge un sinsentido en dirección establecida por los menos capaces. Y además reacios a las revoluciones. Mi risa se escapa sola hacia los lugares que ellos consideran moralmente malo. ¿Será la condena de toda alma, de toda generación, el encontrarse en contra de sus antecesores? ¿De los antecesores degenerarse en su orgullo de que ellos saben lo que es correcto y luchar por ello aun cuando deben esclavizar a los que quieren liberar? Tengo un problema, todo el mundo lo sabe, pero creen conocerlo; ahí es donde fallan y su orgulloso ego desiste de la acepción de otra vista; rígida o no, buscan utilizar todos sus medios para neutralizarla para comprobar así que ellos son dueños de la realidad, de la realidad de los demás, aun cuando sus dueños son otros.

¿Y qué queda del pobre perdido? El pequeño luchador sin infantería. El fallo de esclavo que sumido en sí mismo sin que nadie lo notara, decide por sí mismo amarrado de manos. Su vida se centra en preguntas y deleites más grandes que cualquier dueño. Pero él no quiere ser libre, aunque le cueste admitirlo, ya fue creado por un dueño creador de dueño, pero con fallos que él mismo siente que tiene que arreglar, sin embargo, en otra dirección. Sabe que su libertad solo será posible en el fatídico día, pero él quiere otros dueños, los indirectos, los que se han adentrado no de sus acciones, sino de sus placeres y sufrimientos. Aquellos son sus futuros dueños, que hasta ahora lo tienen preso en mente, pero no en cuerpo; es el cuerpo el que falta, el que sigue atado de manos que nunca alcanzarán su verdadero potencial si no se sueltan, por entonces quedarán sepultados para los ciegos, los dueños esclavos de dueños.

Él se encuentra con la decisión de que sus dueños sean otros, los más grandes, aspira a lo improbable y descenderá en el intento, solo para poder levantarse continuamente, pero, a diferencia de su antiguo futuro, no levantará la roca por la montaña para volver a hacerlo; él deseará su sentido que armado ya está, forjado del fallo de los demás, nunca aquel fallo debió ocurrir, pero lo hizo y hecho está, no existe otra opción. Es su ultimátum,no escogido por él, escogido sin conciencia por el fallo de los dueños.

No desistas pequeño, aún eres pequeño y lo sabes. Aspiras grande, más grande que tus predecesores, pero debes saber que eso conllevará una larga batalla o un punto crítico tan grande capaz de destruir a los que no han fallado. Resiste y solamente hazlo, tus verdaderos dueños, los que habitan en tu mente, ya son otros y no existe remedio a tu fallo. Haz llegado a un punto de no retorno, siéntete feliz o triste por ello ¡pero siéntelo! eso es lo que te evita abortarte a ti mismo y tus dueños mentales así lo desean, ¡Así que hazlo! ¡Siente! esto ya es parte de tí, haz probado bocados de ambos lados y tienes más razones de las que tú o ellos pueden entender, solamente tus dueños mentales puden tenerte en este punto. Ahora te toca a tí, pobre fallo, el desatar tus manos, ellas saben más que ellos lo que han hecho, lo que hacen y, sobretodo, lo que harán. Ya está hecho, los dueños han cambiado, ahora solo queda ver su infrenable ascenso.

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